Desarrollo del lenguaje: la evolución de la comunicación expresiva.

Hoy haremos un viaje a través del desarrollo del lenguaje del niño. ¿Me acompañáis?

Desarrollo del lenguaje en el bebé de 0 a 1 año:

Desde que los niños nacen están receptivos a todos los sonidos del ambiente. Ya desde la barriguita pueden oirlos, aunque de forma amortiguada por el líquido amniótico y mezclados con el sonido del corazón de su mamá. El oído se encuentra completamente formado y operativo a partir de la semana 28.

Podemos establecer 4 etapas en el desarrollo del lenguaje durante el primer año:

0-2 meses: llanto reflejo y sonidos vegetativos.

Los primeros sonidos de un bebé son llantos. Aunque puedan servir de comunicación durante los primeros meses, son sólo señales reflejas de incomodidad.

Algunos sonidos son vegetativos, eructos, tos y estornudos, que ayudan a mantener los conductos de aire abiertos.

2-4 meses: risas y sonidos de gozo.

Los sonidos de gozo aparecen generalmente durante la interacción social, mientras los bebés miran la sonrisa de los padres o les escuchan cantar o hablar. Estos sonidos placenteros, que también pueden escucharse cuando han comido, miran o cogen un objeto, los producen en la parte posterior de la boca.

Los bebés lloran menos en esta etapa porque tienen formas adicionales de expresarse. También estallan en carcajadas sostenidas cuando algo les encanta.

Al cabo de una o dos semanas de sonreírte es posible que el niño empiece a producir sus primeros sonidos vocálicos.

4-6 meses: juego vocal.

Esta es una etapa transitoria entre los sonidos de gozo y el verdadero balbuceo. A medida que cambia la forma y el tamaño de la cavidad bucal y progresa la maduración en el cerebro, los ruidos del bebé cambian de un gorgoteo «guu» o «coo» a sílabas sueltas y distintas como «da» o «ba». El bebé produce estos sonidos mientras explora y planifica las posibilidades del tracto. Las primeras sílabas en pronunciar van a ser aquellas que son producidas con la parte anterior de la boca (pa, ma, ba, da, ta) que surgirán cuando el aire separe sus labios. Durante este período los bebés utilizan los llantos para comunicarse y ,cuando empiezan a llorar, a menudo miran a sus cuidadores.

6-12 meses: balbuceo reduplicado.

Empiezan a balbucear, produciendo cadenas de vocales y consonantes, tales como «tatata». Estas secuencias de sonidos dan la impresión de que el bebé está pronunciando una cadena de sílabas e indican una gran mejora de los músculos que gobiernan el habla.

Hacia el final de este período los bebés combinan sus lloros con gestos, señalando o tratando de alcanzar a la persona que les cuida. Nunca hay que subestimar la importancia de la comunicación no verbal. Cuando el niño aún no sabe emitir palabras utilizará los gestos, señalar… como forma de comunicación y nosotros deberemos reforzar sus esfuerzos por hacerse entender, a medida que progrese en el desarrollo del lenguaje, que sea capaz de expresarse verbalmente, estos gestos irán desapareciendo.

Desarrollo del lenguaje del niño de 1 a 2 años.

12-18 meses: Balbuceo no reduplicado, jerga expresiva y primeras palabras.

Balbuceo no reduplicado y jerga expresiva.

Cuando los bebés se acercan al final de su primer año empiezan de nuevo los cambios en el balbuceo. Las cadenas de sílabas pueden alternar consonantes y variar en énfasis y en entonación. Esta jerja expresiva imita al lenguaje adulto, produciendo largas y complejas secuencias de sonidos sin significado y siguiendo la modulación de las frases de los mayores. Estas secuencias a menudo aparecen en situaciones en las que el lenguaje es apropiado y cuando el niño «habla» por un teléfono de juguete o «lee» un libro de dibujos. El periodo de la jerga expresiva con frecuencia se superpone con la producción de las primeras palabras reales del niño.

Primeras palabras.

Cuando un bebé pasa de balbucear a decir palabras, ha sucedido algo muy importante. En lugar de sencillamente jugar con el sonido, el bebé está planificando un habla controlada.

Las primeras palabras tienden a ser monosílabos «ma»  o duplicados de sílabas  «mama» , consisten en una consonante seguida de una vocal y generalmente contienen consonantes que se producen en la parte frontal de la boca, como b, p, d m. Estos sonidos son los que resultan más fáciles al bebé, no importa cuál sea la lengua nativa de éste.

Estas primeras palabras puede que no se reconozcan como tales, los bebés a menudo copian los sonidos de los animales, cogen algún sonido del entorno o inventan palabras. También puede que omitan la consonante o sílaba inicial , o la última.

La forma en la que los niños pronuncian sus primeras palabras varía ampliamente. Cada niño usará aquellas palabras cuyos sonidos o sílabas pueda producir con facilidad.

Durante esta etapa el proceso de adquisición de nuevas palabras es muy lento.

Y ¿qué significan esas primeras palabras?

Durante la etapa de una-sola-palabra, sus expresiones únicas han de cumplir las funciones de toda una frase. Puesto que los bebés quieren decir más de lo que dicen con una sola palabra, sus expresiones únicas reciben el nombre de holofrafrases.

Después de que los niños han aprendido una palabra, pueden extender su significado para designar objetos o situaciones que se parecen de algún modo a la etiqueta original; este proceso se denomina sobreextensión de las palabras y lo podemos observar cuando un niño llama mama a todos sus cuidadores, lo que no significa que no conozca quién es su verdadera mamá, sino que simplemente no conoce más palabras para llamar a las personas que cuidan de él. O cuando llaman “guagua” a todos los animales de cuatro patas o “pelota” a todo lo que es redondo.

18-24 meses: La explosión del vocabulario.

Tras un lento comienzo, cuando cada palabra nueva es una hazaña de la memoria, el niño empieza la exploración de los nombres. A partir de entonces los niños adquieren nuevas palabras a una velocidad prodigiosa, aunque las diferencias individuales son extraordinariamente amplias. Estas diferencias parecen estar relacionadas con la cantidad de tiempo que pasan los padres hablando con sus hijos.

Al principio las niñas dominan las palabras antes que los niños, aun cuando a ambos se les dedique el mismo tiempo de conversación. Las diferencias de género empiezan a reducirse a los 20 meses y desaparecen al tercer año.

Desarrollo del lenguaje del niño de 2 a 3 años:

24-30 meses: mis primeras frases.

Sobre los 24 meses los niños empiezan a utilizar expresiones compuestas por varias palabras, en un inicio las dicen como si se tratara de una sola palabra: “sehacaido”, “seharoto”…

Poco a poco empezarán a juntar dos palabras para expresar sus necesidades “silla nene”, “”mamá aquí”… Estas pequeñas composiciones se parecen a las frases de los telegramas, desprovistas de todo hasta quedar sólo lo esencial. Por eso los psicólogos llamamos a las expresiones de dos-palabras habla telegráfica. En esta etapa las palabras que los niños eligen son palabras con contenido, llenas de información.

30-36 meses: alargando las frases.

Cuando los niños cumplen los dos años y medio ya pueden construir frases que se van acercando cada vez más a las de los adultos.

Y se producen varios fenómenos que preocupan mucho a los padres; la sobrerregularización, la dislalia evolutiva y ,sobre todo, el tartamudeo evolutivo.  Ninguno de ellos debe ser motivo de inquietud.

De repente, los niños se dan cuenta que existen unas reglas en el lenguaje que usamos, y empiezan a utilizarlas. Nosotros nos percatamos de que eso está ocurriendo cuando aplican esa regla a verbos irregulares. La sobrerregularización la vemos claramente cuando un niño que con 24 meses que decía “roto”, a los 30 empieza a decir “rompido”. ¿No es algo extraordinario?

Llamamos dislalia evolutiva a esta fase del lenguaje en la que los niños sustituyen o distorsionan algunos fonemas. El más difícil de articular en el idioma español es la “rr” y muchos de ellos aún tardarán un año más en dominarlo.

El tartamudeo evolutivo se produce cuando el niño ya puede expresarse a través del lenguaje con cierta soltura; elabora frases largas (5 0 6 palabras) y puede contarnos sus experiencias, de llevar lo que ha vivido en el pasado al presente a través de la comunicación verbal. Pero quieren hacerlo muy rápido, se produce un poco de ansiedad, su aparato fonador aún se está perfeccionando, lo que da lugar  a ese bloqueo en el lenguaje que llamamos tartamudeo, consistente en repetir varias veces una misma sílaba o palabra. Decimos que es evolutivo porque forma parte del proceso normal del desarrollo del lenguaje y desaparecerá sin necesidad de ayuda profesional. La orientación a los padres es esperar pacientemente que termine la frase. Ten en cuenta que ocurre porque está nervioso, así que necesita que le trasmitamos tranquilidad. Si se frustra mucho debemos explicarle que eso es normal, que le ocurre a todos los niños y que a medida que se haga mayor desaparecerá.

Resulta asombroso que en un periodo de tiempo tan corto un niño realice la hazaña de dominar el lenguaje. Este hecho marcará un hito en su desarrollo, puesto que cambiará no sólo la forma en la que se relaciona con los demás, sino también aquella que utiliza para relacionarse consigo mismo: su pensamiento.

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