¿Cómo adquieren los niños los miedos? Consejos para prevenirlos.

Existen muchos mecanismos a través de los cuáles los niños pueden adquirir miedos, así que será importante conocerlos y saber cómo prevenirlos.

Mecanismos de adquisición del miedo:

Preparatoriedad: 

Debido a la evolución de la especie humana, los niños nacen “equipados” de una serie de miedos que van a servir para protegerlos, son los miedos evolutivos. Estos miedos son miedos saludables, de poca intensidad y pasajeros, que explican por qué los niños están preparados para coger fácilmente miedo a determinados objetos, como por ejemplo una serpiente, y no a otros, como los enchufes eléctricos. Ver miedos infantiles.

Vulnerabilidad biológica:

No todos los niños reaccionan de igual manera ante un estímulo amenazante. Hay niños cuyas reacciones psicofisiológicas de defensa se disparan rápidamente, alcanzando intensidades muy fuertes y tardando en normalizarse. Estos niños están predispuestos a coger miedo.

También tenemos que tener en cuenta el estado general del organismo, cuando estamos cansados, enfermos o con molestias físicas somos más impresionables y cualquier situación desagradable tiene en nosotros una mayor repercusión.

Vulnerabilidad psicológica:

Cuantos menos recursos tenga el niño para afrontar situaciones atemorizantes, más probabilidades tiene de reaccionar con miedo. Así mismo, cuantos más pequeños son los niños, menores sus recursos y por lo tanto más indefensos se encuentran ante situaciones que no están preparados para manejar.

Tener experiencias atemorizantes:

Este es el mecanismo de adquisición del miedo que más conocemos. Cuando nos enfrentamos a experiencias que en algún momento nos atemorizan, que nos causan estrés psicológico, se producirá en nuestro organismo una alerta cuando nos enfrentemos nuevamente ante ese mismo estímulo.

Por ejemplo, si un niño acaricia a un gato y éste le araña, a partir de este momento resultará probable que el niño reaccione con miedo ante los gatos.

Observación de experiencias atemorizantes:

No es necesario que las cosas nos pasen a nosotros para tener miedo. También aprendemos a través de lo que observamos que les ocurre a los demás, lo que Bandura denominó aprendizaje social o vicario.

Nuestros hijos adquieren miedos observando los modelos que tienen a su alrededor. Los papis, educadores, los hermanos mayores van a ser los modelos más influyentes en el niño. Si nosotros manifestamos determinados miedos delante de ellos, ellos los adquirirán rápidamente. “Si mi mamá tiene miedo a los insectos es porque los insectos son peligrosos, por lo tanto, hay que temerle a los insectos”.

También debemos tener cuidado con lo que ven nuestros hijos en la tele.

Os contaré un experimento.

Unos niños pequeños vieron una película en el que un niño de su edad mostraba reacciones de miedo ante la figura del ratón Mickey, que le ofrecía su madre, y respuestas normales ante el pato Donald. Posteriormente se les dio la oportunidad de jugar con ambos personajes. La totalidad de los niños prefirieron jugar con el pato Donald.

Este experimento muestra el poder de las imágenes para evocar miedo, y nos alerta de la importancia de lo que ven nuestros hijos en la televisión, películas inadecuadas para su edad les provocarán temores.

Información sobre experiencias atemorizantes:

Pero no necesariamente necesitamos que nos pase algo atemorizante o que veamos cómo les pasa a los demás, el miedo también se trasmite a través de la información, y algunos miedos infantiles son el resultado de historias contadas a los niños o de “consejos protectores” Ej: que viene el coco.

Si usted no quiere que el niño haga algo peligroso, o quiere que le obedezca, hable con su hijo del peligro real que puede presentar una situación o de la importancia de realizar eso en ese momento, no le atemorice con seres extraños o con animales (“que te lleva el perro”) puede que su hijo de esta manera le haga caso inmediatamente, pero ¿a qué precio?

También debemos de tener cuidado con los cuentos que les leemos a nuestros niños y preguntarnos ¿qué valores les estamos trasmitiendo a través de esas lecturas? Nos gustan los cuentos tradicionales, pero adaptados. La Cenicienta, la Bella Durmiente, Juan sin Miedo o Pulgarcito, son cuentos recopilados y elaborados por los hermanos Grimm de la tradición oral y publicados en 1812-1815. Probablemente esos cuentos resolvían las dificultades que los padres tenían con sus hijos en esa época, pero para nuestros niños pueden resultar un poco violentos y descontextualizados; niños sin padres, madrastras malvadas, animales peligrosos… Pensemos en Hansel y Gretel “eran los hijos de un pobre leñador, una  familia tan pobre que una noche la madrastra convence al padre de abandonar a los niños en el bosque, dado que ya no tenían con qué alimentarlos…” ¡Horrible!

Asociar un objeto inofensivo a otro que produce sensaciones desagradables.

Es lo que nosotros llamamos condicionamiento clásico, es decir, asociar un objeto inofensivo a otro desagradable, de forma, que al final, el objeto inofensivo producirá la respuesta de miedo. Lo ilustraremos con un experimento de esos que nunca deberían de haber ocurrido en la psicología, “el pequeño Albert”:

Albert era un bebé sano, sin miedo a los animales con pelo, pero sí a los sonidos fuertes, como cualquier niño de su edad. El experimento consistía en presentarle un ratón de color blanco y al mismo tiempo un ruido fuerte (golpeando una barra detrás de la cabeza del niño). Después de varios ensayos, el niño aprendió a tener miedo al ratón. Luego mostró una generalización de ese miedo, es decir, empezó a tener miedo a todo lo que se le pareciera, perros, lana, un abrigo de pelo, Papá Noel…

Una vez que conocemos los mecanismos mediante los niños adquieren los miedos,

Más vale prevenir:

Hay algunas recomendaciones sencillas para evitar que los niños adquieran los miedos, veámoslas:

A los niños hay que educarlos para que sean valientes, entrenarlos en valentía; resaltando aquellos comportamientos valerosos que realiza, o que vemos en los demás, contándoles cuentos de personajes que se sobreponen a sus miedos, mostrándonos valientes. ¡Cuidado! no se trata de negar el miedo, el miedo es una emoción normal que nos protege. Ellos deben de saber que todos tenemos miedos, niños, adultos y ancianos. El mensaje es que la persona valiente no es la que no tiene miedo, sino la que supera sus miedos día a día, por lo tanto, anímale a enfrentarse poco a poco a situaciones que les provoquen un ligero temor.

Dale recursos para que afronte situaciones: Debemos de fomentar la autonomía de los niños y enseñarles a resolver dificultades, con nuestra ayuda claro está, pero no des siempre los problemas resueltos. Resulta entrañable que papá se libre del monstruo del armario, pero será mucho más beneficioso si les damos la seguridad y las armas necesarias para que sean ellos los que combatan sus propios miedos.

Procura que descansen bien, esto les hará sentirse mas seguros de sus capacidades físicas y psíquicas y sean menos impresionables.

Hay que evitar que sufran experiencias negativas y repentinas. Si un niño se niega a subir a una atracción de feria, no lo obligues, probablemente no está preparado, por mucha ilusión que nos haga a nosotros. Dentro de un tiempo disfrutaréis juntos de ellas.

Disimula tus propios miedos delante de tu hijo, si éstos son injustificados.

¡Cuidado con lo que los niños ven en la tele! Selecciona películas infantiles apropiadas para su edad, cuida que no vea las de terror o violencia indiscriminada.

Escoge lecturas adecuadas, agradables para tus hijos, que os hagan pasar un buen rato y que se ajusten a los valores que tú como mamá/papá les quieres trasmitir.

Y no lo olvides, por encima de todo queremos niños equilibrados, seguros de sí mismos y con una alta autoestima, ¡ayúdale a que así sea!

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2 pensamientos en “¿Cómo adquieren los niños los miedos? Consejos para prevenirlos.

  1. MUY INTERESANTE EL ARTÍCULO LO VOY A COMPARTIR. A PROPÓSITO DE LOS MIEDOS QUE LOS PROPIOS FAMILIARES Y AMIGOS TRANSMITEN A LOS NIÑOS, HAY UN LIBRO PARA NIÑOS MUY INTERESANTE CON EL CUAL TRABAJE EN UN CASO DE UN NIÑO CON ATAQUES DE PÁNICO “LOS MIEDOS DE GUSTAVO” PERMITIÉNDOLE A ESTE NIÑO SUPERARLOS.

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