A partir de los 6 meses: Alimentación complementaria, la introducción de los alimentos.

Alimentación complementaria

¿Qué es la alimentación complementaria?

Durante los 6 primeros meses la Organización Mundial de la Salud recomienda alimentar al bebé exclusivamente con leche materna. A partir de los 6 meses, la leche resulta insuficiente para proporcionar a los niños todos los nutrientes que necesitan para desarrollarse, por lo que la leche materna se complementa con otros alimentos no lácteos, entrando en la etapa denominada alimentación complementaria. Llamada así porque la base de la alimentación del bebé debe seguir siendo la leche materna y los alimentos complementar la necesidades nutricionales del bebé. Sigue leyendo

10 errores en la alimentación infantil

Hoy me gustaría compartir con vosotros los errores más frecuentes que detecto en la alimentación de los niños pequeños:

  1. Introducir la leche de vaca de forma temprana. Lo recomendado es que los niños continúen con la leche de continuación (leche 2)  hasta los 18 meses y con las de crecimiento (leche 3) hasta los 3 años, que a pesar de estar elaboradas con leche de vaca, están mas adaptadas a sus necesidades. 
  2. Demasiados lácteos: no es infrecuente que las madres continúen dándoles biberones a sus hijos pequeños; después de las comidas (“por si se queda con hambre”), antes de dormir (“por si se ha quedado con hambre”), y en cualquier momento que le niño lo solicite (“¡se ha quedado con hambre!”) Así, nos encontramos con niños que continuamente están tomando leche u otros productos lácteos (yogures, batidos…) Este exceso de lácteos resta el apetito en los niños  y provoca que no ingiera otro tipo de alimentos necesarios en su dieta. Lo recomendable son dos vasos de leche al día, lo que equivale a 1/2 litro.
  3. Preocupación excesiva por la alimentación: ¿tu hijo está dentro de los percentiles normales para su edad? pues entonces no te preocupes. No hagas que la comida pase de ser un bien necesario a un mal abundante, crearás una visión negativa del niño hacia la comida y unos malos hábitos de alimentación.
  4. Sobrealimentación: cuando le damos a un niño más comida de la que necesita le estamos provocando malestar gástrico y por consiguiente, rechazo ante la comida. Si tienes dudas sobre la cantidad de comida que debes darle a tu bebé, puedes orientarte midiéndola con un envase de comida infantil comercializada, un potito. De todas formas, no todos los niños tienen el mismo apetito, tan siquiera tendrá el mismo apetito durante todo el año, sino que fluctuará, ¿o es que tu siempre tienes la misma hambre? Nadie mejor que el niño te orientará sobre la cantidad de comida con la que se encuentra satisfecho. Aprende a reconocer sus señales.
  5. Forzarlos a comer y a probar alimentos: obligarles a comer cuando no quieren lo único que provocará será una situación muy desagradable que conllevará nuevamente un rechazo a la comida. El momento de la comida debe ser un momento tranquilo, placentero, agradable, no hagas de él un infierno.
  6. Utilizar la comida como premio o como castigo: la comida debe estar asociada siempre a la sensación de hambre, no a la conducta del niño.
  7. Darse por vencidos: el que no prueben un alimento la primera vez que se lo demos es normal, a veces es necesario presentar una comida a un niño hasta en 10 ocasiones en distintos días antes de que la acepten.
  8. No involucrarles en el proceso de elaboración de las comidas (Ver Cocinar con niños).
  9. Exceso de bollería con grasas y azúcares añadidos.
  10. Abuso de alimentos azucarados: copos de cereales, refrescos, zumos… Los zumos envasados no sustituyen una ración de fruta, sólo el 10% y contienen azúcares y vitaminas artificiales.

Leche materna, la mejor alimentación para tu hijo.

La leche materna es el alimento mas idóneo para el bebé de 0 a 6 meses.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda alimentar exclusivamente con leche materna durante los 6 primeros meses de vida del bebé y complementada con otros alimentos hasta los dos años.

La alimentación “exclusivamente materna” durante los seis primeros meses quiere decir que el bebé amamantado no necesita tomar ningún alimento o líquido; ni agua, ni zumos, ni infusiones como la manzanilla, incluso en los meses de mas calor, a no ser que exista una prescripción médica que así lo recomiende.

Los beneficios aportados por la lactancia materna son muchos: La leche materna, a diferencia de la artificial, es un alimento vivo y cambiante, cuya composición varía en función del periodo de lactancia, la hora del día, el momento de la toma, adaptándose siempre a las necesidades del niño (M.J. Lozano de la Torre), protege al bebé contra enfermedades infecciosas, promueve la salud de la madre y la protege contra el cáncer mamario, establece un fuerte vínculo afectivo entre la madre y el bebé, es cómoda y económica.

Todos estos beneficios hace que en España y los países de nuestro entorno se prohiba la publicidad de leche artificial para menores de seis meses (Leche de Inicio o Leche 1), y, a partir de entonces, es obligatorio añadir un comentario sobre que la leche materna es mejor.

“La Asamblea de la Salud aprobó en 1981 un código internacional que ayuda a regular la comercialización de sucedáneos de la leche materna, pero hasta ahora su adopción por los países ha sido escasa. En el código se estipula que:

  • las etiquetas y demás información sobre todas las leches artificiales dejen claros los beneficios de la lactancia materna y los riesgos para la salud que conllevan los sucedáneos;
  • no haya actividades de promoción de los sucedáneos de la leche materna;
  • no se ofrezcan muestras gratuitas de los sucedáneos a las embarazadas, a las madres ni a las familias, y
  • no se distribuyan los sucedáneos de forma gratuita o subsidiada entre los trabajadores sanitarios ni en los centros sanitarios.” (Organización Mundial de la Salud).

Sin embargo los índices de lactancia materna en España son muy bajos, sólo el 53% de los bebés toman pecho a las 6 semanas de vida, porcentaje que disminuye al 42% a los 3 meses de vida y que continúa disminuyendo a medida que el niño y la niña crece, siendo del 19,3% a los 6 meses (Encuesta Nacional de Salud, 2006).