Maltrato infantil; tipos e indicadores.

Maltrato infantil

Los estudios realizados en España indican una incidencia de maltrato infantil en torno al 2%. Sin embargo se estima que los datos de maltrato infantil conocidos representan el 10-20% de los datos reales. Esto significa que sólo se atiende a una pequeña parte de menores que vive en situación de riesgo o maltrato. Los porcentajes aumentan en la medida que los servicios comunitarios relacionados con la infancia se especializan y se hacen más sensibles a la detección.

La detección precoz es muy importante porque los maltratos sufridos por el o la menor afectan a la salud física y/o psíquica del niño y sus efectos negativos aumentan en intensidad a medida que la situación se cronifica o es más severa.

El Observatorio de la Infancia (Órgano colegiado al Ministerio de Sanidad y Política Social) define maltrato en la infancia como la “acción, omisión o trato negligente, no accidental, que prive al niño de sus derechos y bienestar, que amenacen y/o interfieran en su adecuado desarrollo físico, psíquico y/o social, cuyos autores pueden ser personas, instituciones o la propia sociedad.

Existen una serie de indicadores físicos y conductuales en los niños que están siendo maltratados y en las actitudes y conducta de los padres según el tipo de maltrato que pueden sufrir el niño/a. Los indicadores de maltrato se dividen atendiendo al tipo de maltrato que puede sufrir el niño/a.

La negligencia o abandono físico es aquella situación en que las necesidades básicas de el/la menor no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro adulto del grupo que convive con el niño/a:

  • Indicadores físicos en el niño/a: retraso en el crecimiento, escased de higiene, necesidades médicas no atendidas, malnutrición, repetición de accidentes…
  • Comportamiento en el niño/a: somnolencia, cansancio o apatía permanente, pide o roba comida, pasa muchas horas en el Centro Infantil, retraso en las áreas madurativas, problemas de aprendizaje.
  • Actitudes y conducta de los padres; vida familiar caótica, historia de abandono, desconocimiento de las necesidades de los hijos, maternidad temprana, ausencia de apoyo social y laboral, conflicto en la relación de pareja, enfermedad física o mental, consumo de drogas-alcohol, antecedentes delictivos y agresivos…

Maltrato físico es cualquier acción no accidental que provoque daño físico o enfermedad en el menor o le coloque en situación de grave riesgo de padecerlo. Los signos que nos indican que un niño puede estar padeciendo son:

  • Indicadores físicos en el niños son evidentes : hematomas, quemaduras, fracturas, lesiones, mordeduras, cortes, pinchazos u intoxicación por el uso de medicamentos, drogas, alcohol…
  • Comportamiento del niño: se muestra cauteloso, temeroso, con respuestas evasivas, cortas o con monosílabos, conducta extrema de sumisión-agresividad, pesadillas, problemas de sueño, problemas graves en el control de esfínteres, miedo a ir a casa, verbalizaciones de maltrato…
  • Actitudes y conducta de los padres: han sido objeto de malos tratos en la infancia, maltrato en la pareja, utilizan una disciplina muy severa, inapropiada para la edad del niño, utilizan el castigo físico,  intentan ocultar la lesión del niño o dan explicaciones ilógicas, no convincentes o contradictorias, perciben el niño como malo o perverso, consumen drogas y alcohol…

Llamamos maltrato emocional  a la hostilidad verbal crónica en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo  de las iniciativas de interacción infantiles, desde evitarlas hasta el encierro.

El Síndrome de Alienación Parental se considera una forma de maltrato psicológico. Se produce cuando el progenitor a cargo de la guarda y custodia del menor enfrenta a éste contra el otro progenitor, con el objetivo de impedir, obstaculizar o destruir el vínculo, de modo que el hijo llega a elaborar una actitud de enfrentamiento injustificado contra él.

El abandono emocional se produce cuando existe una falta persistente de respuestas a las señales (llanto, sonrisa), a las expresiones emocionales y a las conductas de proximidad e interacción iniciadas por el niño, y a la falta de iniciativa de interacción y contacto por parte de la figura adulta estable”.

Indicadores de abandono y maltrato emocional:

  • Indicadores físicos en el niño: retraso en áreas madurativas, enfermedades psicosomáticas o retraso no orgánico del crecimiento, que se produce cuando el niño no crece con normalidad y no existe ninguna enfermedad orgánica que lo provoque.
  • Indicadores en el comportamiento en el niño: ansiedad o rechazo de las relaciones psicoafectivas, conductas autolesivas o compulsivas, inmadurez socioemocional, agresividad, pasividad en las relaciones sociales, hiperactividad, cambios en el estado de ánimo, llora sin motivo, se aisla, parece triste, ensimismado, pasivo y muestra retraso en el desarrollo físico, emocional e intelectual.
  • Indicadores en la conducta de los padres: desprecio por el niño/a, fríos, poco afectivos, amenazantes, muy exigentes, exigen al niño por encima de sus capacidades físicas, intelectuales o psíquicas o por el contrario son poco normativos, tolerando todos los comportamientos del niño, sin ponerle límite alguno.

Abuso Sexual es la implicación de niños en actividades sexuales. Puede ser utilizado para realizar actos sexuales o como objeto de estimulación sexual.

Los abusos sexuales no son poco frecuentes, en España, el 23% de las mujeres y el 15% de los varones han sido víctimas de algún tipo de abuso sexual en la infancia, y los abusadores son personas con apariencia normal, de estilo convencional y de inteligencia media. No son psicóticos. En la mayoría de los casos son familiares de la víctima, de  cualquier nivel socioeconómico o cultural. Solo un 2% de los casos se conocen al tiempo que ocurren.

  • Indicadores físicos en el niño; dolor, picor en la zona genital, contusiones o sangrado o hinchazón en la zona genital o anal, dificultad al andar, sentarse, embarazo y enfermedades de transmisión sexual.
  • Indicadores en el comportamiento de los niños; reservado, aislado, con escasas relaciones con los compañeros, conductas sexuales inapropiadas para su edad, agresividad, miedo, fobias,  pesadillas, trastornos graves del control de esfínteres, trastornos de la alimentación y autolesión.
  • Indicadores en la conducta o actitudes de los padres; son extremadamente celosos-progtectores del niño, hay una ausencia frecuente de la madres en el hogar, historia de abuso sexual, problemas de pareja y padre no biológico en el hogar.

Corrupción: aquellas situaciones en las que los adultos promueven o provocan en los niños conductas antisociales comportamientos agresivos, apropiación indebida: pedirle o enseñarles a los niños a robar, pedirles que lleven un paquete o que oculten la droga, consumiendo delante de ellos…

Explotación laboral: los padres o tutores asignan al niño obligatoriamente trabajos, domésticos o no, que exceden los límites de lo que se considera normal en su entorno sociocultural, interfiriendo en las actividades y necesidades escolares, sociales, con el objetivo fundamental de obtener un beneficio económico.

Sindrome de Münchuasen por poderes que surge cuando los padres o cuidadores someten al niño a continuas hospitalizaciones y/o exámenes médicos alegando síntomas físicos patológicos ficticios o generados de forma activa (física o psicológicamente) por los propios padres o cuidadores.

Concluiremos diciendo que no solamente podemos referirnos al maltrato dentro de la familia. El maltrato es una situación mucho más amplia, que abarca nuevas problemáticas sociales que provocan que niños que crecen en entornos familiares normalizados puedan verse involucrados, inmersos en un proceso de desadaptación o exclusión social por otras causas como por ejemplo el maltrato entre iguales o la violencia escolar. Será, por lo tanto, necesario construir otra clasificación de indicadores más adaptados a la situación actual.

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