¿Cómo adquieren los niños los miedos? Consejos para prevenirlos.

Existen muchos mecanismos a través de los cuáles los niños pueden adquirir miedos, así que será importante conocerlos y saber cómo prevenirlos.

Mecanismos de adquisición del miedo:

Preparatoriedad: 

Debido a la evolución de la especie humana, los niños nacen “equipados” de una serie de miedos que van a servir para protegerlos, son los miedos evolutivos. Estos miedos son miedos saludables, de poca intensidad y pasajeros, que explican por qué los niños están preparados para coger fácilmente miedo a determinados objetos, como por ejemplo una serpiente, y no a otros, como los enchufes eléctricos. Ver miedos infantiles.

Vulnerabilidad biológica:

No todos los niños reaccionan de igual manera ante un estímulo amenazante. Hay niños cuyas reacciones psicofisiológicas de defensa se disparan rápidamente, alcanzando intensidades muy fuertes y tardando en normalizarse. Estos niños están predispuestos a coger miedo.

También tenemos que tener en cuenta el estado general del organismo, cuando estamos cansados, enfermos o con molestias físicas somos más impresionables y cualquier situación desagradable tiene en nosotros una mayor repercusión.

Vulnerabilidad psicológica: Sigue leyendo

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Los miedos de los niños

Muchos padres me consultan preocupados ante los miedos que sienten sus hijos pequeños. A veces no hay motivo alguno de preocupación y otras sí. Bien, hoy aprenderemos qué es el miedo, cuáles son los tipos de miedos y cuando hay que preocuparse.

            EL MIEDO ES UNA EMOCIÓN NORMAL:

El miedo es una emoción, un sentimiento, al igual que la alegría, la tristeza o la rabia. Debemos saber que todos, todos, y a cualquier edad tenemos miedos. El miedo no desaparece, sino que se va transformando.

Esto sucede así porque el miedo es una emoción normal, que sentimos porque nos protege. Al igual que el dolor avisa que nos estamos haciendo daño, el miedo es una alarma psicológica que sentimos ante situaciones que pueden poner en peligro nuestra integridad y bienestar.

Sin dolor todos sufriríamos más lesiones, por ejemplo, nos apoyaríamos sobre la vitrocerámica sin darnos cuenta de que nos estamos quemando o seguiríamos andando a pesar de tener una fractura en el pie. El miedo cumple la misma función y así, por ejemplo, el miedo a separarse de los padres mantiene al pequeño a una distancia que le permita verlos, de forma que no se aleje demasiado y se pierda.

            DOS TIPOS DE MIEDOS: MIEDOS EVOLUTIVOS O FOBIAS.

Los niños muestran miedos muy distintos mientras crecen. La mayoría de los miedos son pasajeros, de poca intensidad y propios de una edad determinada. Estos son miedos evolutivos saludables, con los que si o si se tendrá que enfrentar el niño durante su vida. Son miedos innatos, que se han mantenido a lo largo de las especies para protegernos contra los fenómenos atmosféricos, los depredadores u otros homínidos.

Pongamos como ejemplo el miedo a los extraños, presente en todas las culturas y que evoluciona de forma muy similar:  aparece alrededor del medio año y se incrementa y tiene su punto mas álgido sobre el año, ¿por qué?, porque es el momento en el cual empiezan a andar con autonomía, son más libres y exploran con mayor intensidad. Los niños reaccionan de forma muy parecida: interrumpen la sonrisa, desvían la mirada y lloran. Este miedo ayuda a que los niños no se marchen con cualquier persona no familiar, y de esta manera, permanezcan en un núcleo seguro.

Pero una minoría de miedos infantiles son persistentes y de intensidad elevada, e interfieren en la vida diaria del niño. Aquí si tenemos que preocuparnos, son fobias, temores que se convierten en un problema. Se caracterizan principalmente porque son miedos desproporcionados con el objeto temido y muy desadaptativas, alterando el estilo de vida cotidiana. Para ser clasificados como fobias deben de tener una duración mínima de 6 meses.

 

LOS MIEDOS DE LOS NIÑOS:

Los miedos más comunes durante la infancia clasificados por edades son:

0-2 años:

Pérdida brusca de la base de sustentación, ruidos fuertes, extraños,  separación de los padres, heridas, animales y miedo a la oscuridad, que se inicia sobre los 2 años.

3-5 años:

  • Disminuyen los miedos de pérdida de soporte y extraños.
  • Se mantienen: ruidos fuertes, separación, animales y oscuridad.
  • Aumentan: Daño físico y personas disfrazadas.

6-8 años:

  • Disminuyen: ruidos fuertes y personas disfrazadas.
  • Se mantienen: miedo a la separación, animales, oscuridad y daño físico.
  • Aumentan: seres imaginarios, brujas, fantasmas, extraterestres, soledad y cole.

Y recuerda, ser valiente no significa no tener miedos, todos los tenemos a lo largo de nuestra vida. La persona valiente es la que ha aprendido a superarlos.